Últimamente asistimos entre escandalizados y estupefactos, a un esperpento que nos ofrecen las noticias con las que nos asaltan a diario, tanto desde la Audiencia Nacional como del Tribunal Supremo, los distintos casos de corrupción con los que nuestros políticos nos avergüenzan de cara al mundo.
Parece un partido de tenis en el
que los jugadores utilizan sus habilidades más arteras, sus trucos más sucios y
el nivel de bajeza moral hace ya tiempo que traspasó el suelo.
Hace ya tanto tiempo que venimos
escuchando lo que escuchamos, que lo hemos asumido como si fuera normal: la
mujer del presidente del gobierno era la que llevaba la contabilidad de los
prostíbulos de su padre y quien pagaba a las prostitutas/os. El presidente del
gobierno intentó un burdo pucherazo en su partido sólo para mantenerse en el
poder…y le descubrieron. El hermano del presidente, le inventan un puesto
inexistente, pagado con dinero público, para que viva cómodamente y pretende
convencernos que lo encontró buscando en Google y mientras estaba en San Petersburgo,
Rusia. El secretario general del PSOE, los dos, detenidos y encarcelados. Un
ministro pagaba a las meretrices que se beneficiaba con dinero público.
Después, les buscaba un empleo en empresas públicas y ni siquiera tenían que
ir. Toda la familia de Jordi Pujol en el banquillo. En fin, así hasta el
infinito.
Ni a los hermanos Marx se les
podría haber ocurrido un guion así para una de sus películas.
Recuerdo que hace un tiempo vi un
documental en el que se hablaba sobre corrupción en diversos países de Europa.
Creo que fue en Dinamarca donde el reportero hacía una encuesta callejera y
preguntaba a los ciudadanos cuál había sido el último escándalo de corrupción
que recordaba en ese país. La gente, después de meditar unos segundos,
terminaban confesando que no recordaban ninguno.
A la vista de todo lo ocurrido
aquí, me he empezado a preguntar la razón, el motivo por el que en España somos
tan corruptos. Porque no es sólo el dinero que se roba, es que con las
prebendas y privilegios de los que disfruta gran parte de los políticos y
muchos puestos públicos, los nombramientos de inútiles catapultados a puestos
para los que no sirven, pero que llevan aparejado un salario indecente, es
económicamente inasumible.
Entonces, ¿de qué depende que la
corrupción exista o no? Bueno, partiendo del hecho de que para que exista un
corrupto, se necesita un cómplice, es decir, si en España el ministerio de
Fomento es la fuente, el origen de la mayor parte de la corrupción, es porque,
entre otras cosas, hay empresas que colaboran pagando en metálico cantidades
desorbitadas para obtener licencias. Pero aparte de esta evidencia, ¿de qué
depende? ¿Siempre ha sido así en España? ¿Esto nos viene como herencia de algo
o de alguien? Y ha sido en ese momento cuando me he puesto a investigar en
nuestro glorioso pasado y he descubierto cosas interesantes.
En la España de 1914 – ya ha
llovido - se detectó un brote de muermo en Madrid que afectaba gravemente a la
caballería. Esta enfermedad es una zoonosis, lo que significa que podía
contagiarse a los humanos, y, por tanto, generó un gran alarmismo social. Una
especie de gripe aviar, pero para caballos. Hasta ahí la noticia. Ahora viene
el escándalo.
El entonces ministro de Fomento –
otra vez Fomento - Francisco Javier Ugarte, ministro del gobierno de Eduardo
Dato, era un gran aficionado a la hípica y poseía cuadras de caballos. La
prensa de la época, especialmente la de oposición, denunció que mientras se
exigía el sacrificio de los caballos de los ciudadanos humildes (como los de
los cocheros), se daban tratos de favor a las élites.
Pero aquí no termina la historia.
El ministro se inventó un decreto “a medida”.
En plena
epidemia (otra vez una pandemia), cuando se estaban sacrificando caballos de
ciudadanos particulares para frenar el contagio, el Ministerio de Fomento, bajo
el mando de Javier Ugarte, emitió una disposición que permitía
la exportación de caballos a Portugal.
Esta medida
fue extraordinariamente inusual y breve en el tiempo. Se sospechó que el
decreto se redactó y publicó con el único fin de dar cobertura legal al
traslado de las valiosas cuadras del propio ministro y de otros aristócratas
cercanos al poder hacia fincas seguras en el país vecino, antes de que las
restricciones fronterizas se endurecieran o se ordenara el sacrificio de sus
ejemplares.
Mientras el
ministro salvaba sus caballos usando su posición, los cocheros y pequeños
propietarios de Madrid veían cómo sus animales —su único medio de vida— eran
ejecutados sin apenas compensación.
La prensa
de la época denunció con ferocidad que el gobierno estaba "legislando para
las cuadras ministeriales". Este evento dañó profundamente la imagen del
gabinete de Eduardo Dato, reforzando la idea de que la ley no se aplicaba igual
para todos.
Ahora
cambiamos caballos por COVID, y epidemia por pandemia y ya tenemos el puzle
completado.
Estoy
seguro que si me retrotraigo en el tiempo, encontraré ejemplos hasta completar
una enciclopedia. Pero hay algo que me sorprende del estado actual de las cosas
que estamos viviendo.
Si bien en
el pasado la corrupción podría decirse que era cosa de uno o de muy pocos, lo
que estamos viviendo hoy da la impresión de que no hay ninguna diferencia entre
lo que tenemos y la Mafia. Aquí, hoy, está pringado hasta el apuntador.
La
corrupción también se dio en tiempos de Franco, por si alguien pudiera
sospechar lo contrario. La diferencia es que entonces, no había periodistas que
lo denunciaran…y siguieran vivos. Que, por cierto, es la tendencia de Pedro
Sánchez: que no haya periodistas incómodos. Y, sin embargo, se destapó un
escándalo de proporciones mayúsculas en 1972.
El Caso
Reace (Redondela)
En 1972 se
descubrió la desaparición de 4.000 toneladas de aceite de
oliva (valoradas en millones de pesetas de la época) de los depósitos de
la empresa Reace en Guixar (Vigo), que pertenecían a la Comisaría
General de Abastecimientos y Transportes (CAT).
El
escándalo fue especialmente grave porque en el consejo de administración de
Reace figuraba Nicolás Franco Bahamonde, hermano del dictador.
El caso
estuvo rodeado de una serie de fallecimientos extraños, incluyendo el
de José María Romero, director de Reace, quien apareció muerto junto a su
mujer y su hija en lo que se calificó de suicidio colectivo tras denunciar el
fraude. Otras figuras clave también fallecieron en circunstancias poco claras
antes del juicio. Putin no ha inventado nada.
El juicio
se celebró en 1974. A pesar de las pruebas, las altas esferas implicadas,
incluido el hermano de Franco, no sufrieron consecuencias legales
significativas, lo que evidenció los mecanismos de protección del régimen.
O sea, lo
mismo que se pretende con Álvaro García Ortíz, ex fiscal general del Estado,
delincuente confeso, o lo que, de hecho, se ha hecho con el Honorable Pujol.
Podemos
seguir repasando la triste historia de los pufos, corruptelas y hasta
terrorismo del estado, ejecutado por auténticos chapuzas descerebrados, y la
pregunta sigue siendo: ¿de qué depende que la corrupción exista o no? ¿Del
clima? ¿Por eso en Dinamarca no saben lo que es y aquí no salimos de una y
entramos en otra? ¿De la religión? ¿De la ideología? ¿Quién roba más la derecha
o la izquierda? ¿La corrupción es patrimonio en exclusiva de España? ¿De los
países del mediterráneo?
Así es que
inmerso en estas cuestiones que abrumarían a cualquiera, me planteo que debería
haber, como en todos los deportes, una clasificación de países que son más
limpios, honestos e intachables, que los de Elliot Ness. Y resulta que sí, que
lo hay.
Aunque
parezca mentira, existe un Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia
Internacional (IPC). Según este índice, las economías nórdicas destacan
como líderes en el IPC, con Dinamarca (87), Finlandia (86), Suecia (85),
Noruega (84) e Islandia (78) en 5 de los primeros 11 puestos del índice.
España
ocupa actualmente la posición 49 de 182 países, lo cual podría
hacer que nos sintamos orgullosos sabiendo que, por debajo de nosotros, hay más
de 140 países que si lo comparamos con España, eso debe ser peor que la cueva
de Alí Babá.
Echemos un
vistazo a los países que están mejor situados que España, a ver si de esa
forma, podemos deducir algún denominador común que pudiera inducir a pensar en
la razón por la que aquí tenemos corruptos por doquier.
Singapur y
Nueva Zelanda, puestos 3 y 4, respectivamente.
Países
Bajos, 8
Alemania,
10
Bután y
Japón, 18
Barbados,
Seychelles y Taiwán, 24
Francia, 27
(incluso Sarkozy pasó por el trullo)
Botsuana o
Ruanda, 41
Pues por lo
visto hasta aquí, no aparece un factor que pudiera determinar o explicar la
razón de por qué en España salimos a corrupción por año. ¿Tal vez, nuestra
herencia genética? Pues Israel está en el puesto 35, EAU en el 21, y Arabia en
el 45, todos ellos mejor que la posición de España.
Y, sin
embargo, ahí estamos: ostentando orgullosos el puesto 49 de 182, lo cual me
lleva a pensar que, de esto no nos libra ni la paz ni la caridad, aunque
personalmente, siempre he preferido que los políticos fuesen ya ricos ANTES de
meterse en política, porque así, las tentaciones, imagino, serán menores que
para un muerto de hambre que adquiere, por mor de nuestra lesionada democracia,
el estatus de diputado. A partir de ese momento, todos los cuñados del sujeto,
sus familiares directos, sus amigos, sus vecinos, sus colegas del partido, los
amigotes del colegio o cualquier otro individuo o individua que hubiere tenido
alguna relación con el sujeto, tendrá a su alcance disfrutar de salarios
indignos para con sus habilidades y conocimientos, y todo tipo de ingresos más
oscuros que el sobaco de una mona.
Y ese es
justamente uno de los factores que ayudan al sostenimiento de la corrupción: el
gran poder que tiene cualquier mindundi para nombrar asesor a un analfabeto.
Esto hace que el mal se extienda como una metástasis por todo el entramado
social y político, agigantando el coste estructural del país. Por ejemplo, hoy
en día hay más de 3.000.000 de funcionarios…y subiendo. En la era de las
tecnologías, de la Inteligencia Artificial, de la supresión del papel, del
sírvase usted mismo, precisamente ahora ¿es cuando necesitamos más funcionarios
que nunca?
Y para
muestra un botón. En
este enlace puedes leer la noticia de que la hija de una diputada del PSOE,
- famosa por otras cosas-, cuyo nombre es Mayka Tomás López, está imputada y
para la que la Fiscalía pide ocho años de cárcel por estafar cuatro millones
de euros en el sindicato UGT Madrid.
Somos un
país de recursos limitados que proporcionamos vidas de lujo a ciertos
individuos desaprensivos y casi sin control. Mucho mejor nos iría si imitásemos
a los suecos,
por ejemplo.
© Carlos
Usín