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miércoles, mayo 13, 2026

Florentino

Según el diccionario de la RAE, el término se refiere a una persona u objeto originario de dicha localidad italiana, cuna del Renacimiento. Por extensión, en lenguaje figurado, se atribuye el calificativo de florentino a algo o a alguien sumamente elegante, refinado, distinguido. En general, Florentino, con mayúsculas, siempre ha venido representando ese papel frente a los medios: un hombre culto, distinguido, con clase, educado, con lengua acerada en ocasiones y verbo fácil. Por eso, cuando convocó una rueda de prensa de modo urgente, la verdad es que tenía interés en saber y escuchar qué tenía que decir.

Lamentablemente, me bastaron un minuto o dos, para darme cuenta de que esa rueda de prensa no iba a ser como todas las demás que he conocido. Ni el tono, sosegado de otras ocasiones, ni el orden de los asuntos a tratar, ni el verdadero objetivo de la propia rueda de prensa, me hicieron recordar al Florentino de siempre. Me pareció algo confuso en su relato, sin orden ni concierto, saltando de un tema a otro. No me pareció la mejor idea estar consultando su móvil para encontrar el guion de lo que quería proponer.

Todo ello me sorprendió. No correspondía a la imagen habitual que tenía de Florentino e incluso, me llegó a preocupar. Le noté, en contra de lo que suele mostrar frecuentemente, preso de un estado de crispación desconocido, como queriendo disparar sus dardos dialécticos en todas direcciones y sin apuntar demasiado. Como el típico loco de las películas que se ve atrapado y muerto de miedo dispara en todas direcciones, sin acertar casi nunca. Pero, aunque la imagen me preocupó, me sugirió al mismo tiempo, que es posible que ese descontrol, ese desbarajusta emocional que a mí me pareció sentir, podría tener algo que ver con la situación del equipo. Y no solamente me refiero a la calidad del juego, sino a la atmósfera que se vive en el vestuario.

Yo he vivido en primera persona el hecho de tener un director general en una empresa, cuyas decisiones abandonaban el mundo de lo dudoso, para adentrarse en el terreno de lo paranoico. Y te aseguro que ese estado de cosas, aunque pueda parecer una exageración, acaba impregnando al resto de la organización.

Cuando los indios pierden la fe y el respeto por el jefe de la tribu, los indios no luchan.

La temporada del R. Madrid no es que haya sido mala. Es que ha sido caótica.

Hace un año, antes de que terminara la Liga, ya se rumoreaba que Ancelotti no iba a continuar. A pesar de ello, el Madrid terminó segundo a 4 puntos. Hoy, vamos a 14…de momento.

En julio de 2025 aterriza Xabi Alonso “el deseado”. Todo el mundo quería que repitiera en el Madrid los éxitos que tuvo en Alemania. Ya sabemos lo que implica hacerse cargo de un equipo y más si es el R. Madrid. A mediados de enero de este año 2026, Xabi Alonso se ha hartado del comportamiento de los jugadores – de algunos – y siente que no tiene el suficiente apoyo de Florentino. Y Xabi – en mi opinión fue él quien tomó la decisión – se marcha.

Y tal vez, sólo tal vez, ese estado de confusión mental que a mí me dio la impresión ayer de ver en el comportamiento del presidente del R. Madrid, sea una de las razones por las que el vestuario está tan revuelto. Porque ese tipo de comportamientos, generan desconcierto, desazón en el grupo.

Como dijo el sabio César Luis Menotti: “El jugador de fútbol sólo respeta a un entrenador que demuestra que sabe más que el propio jugador”.

Si a esta falta de dirección emocional, si a esta falta de liderazgo, le añades que en la plantilla actual no hay un líder en el campo como Raúl, o Sergio Ramos, o Juanito, o Fernando Hierro, por poner sólo algunos ejemplos, se empieza a entender que la navegación de los blancos en esta liga haya sido tan errática, encadenando buenos partidos – los menos – con derrotas difícilmente explicables.

Para seguir con la rueda de prensa de Florentino, no entiendo que la convoque para anunciar elecciones. Y no entiendo que convoque elecciones cuando prácticamente, según los estatutos del Real Madrid, para presentarse hay que tener 200 millones de euros en el banco, y llevar más de 20 ininterrumpidos como socio del equipo. O sea, que sólo le falta añadir su nombre completo.

Así es que creo que el problema del Real Madrid no sólo es de juego. Creo que lo que transmite el equipo en el terreno de juego, es un fiel reflejo del berenjenal en el que está metido con un presidente que no sabe si apostar por la Super Liga Europea, denunciar al Barça por estar 20 años pagando a árbitros, contratar a Xabi Alonso para “echarlo” a los 6 meses, esperar a la prima dona de Mbappé a que se le antojara aceptar la enésima oferta que le hacía, o poner al frente del equipo a Arbeloa, cuyo único éxito ha sido dirigir al Castilla, por cierto, sustituyendo a Raúl González al frente de ese equipo.

Ni Zidane, ni Cristiano Ronaldo, ni Ronaldo Nazario, pusieron tantas pegas para jugar en el Madrid como las que puso Mbappé.

Tal vez sea la hora de agradecer a Florentino el inmenso trabajo que ha realizado a favor de la institución a lo largo de su historia, del mismo modo que se hizo con D. Santiago Bernabéu. Tal vez sea el momento de hacer un giro de timón y pilotar la nave blanca con un estilo algo más moderno, más actual. Siempre he creído que Florentino ha tendido siempre a imitar de alguna forma, el proceder de Bernabéu, pero incluso habiendo mejorado algo en eso, ya no me parece suficiente. Incluso Bernabéu tenía a Raymundo Saporta.

No comparto la idea romántica – y caduca - de que sea Florentino, imitando al más puro D. Santiago, el que decida a quién se ficha y a quién no. Debería haber en la estructura del Real Madrid un puesto de D. Técnico, pero con poder real de decisión. Al Sevilla le fue de maravilla colocando a Monchi en esa posición. Fichaba barato, conseguía ganar títulos, convertía a jugadores desconocidos en estrellas y luego los vendía caro, consiguiendo ingresos para el Sevilla.

Tengo la impresión de que eso no sucede siempre en el Madrid.

El Real Madrid necesita un jugador con carácter, con personalidad, que tenga el respeto de la plantilla. Necesita un líder. Y un líder no se compra.

El equipo necesita un entrenador “especial”. Y de esos no hay muchos, pero Arbeloa no lo es. Para eso, haber puesto a Raúl.

Así es que, en mi opinión, el Madrid necesita un nuevo presidente, un nuevo entrenador y una nueva forma de pensar, porque ya no es aceptable dar por bueno que nos eliminen de la Copa todos los años equipos de Tercera – con todos mis respetos hacia ellos – y fijar como únicos objetivos la Champions, en primer lugar, y como algo accesorio La Liga.