Según el diccionario de la RAE, el término se refiere a una persona u objeto originario de dicha localidad italiana, cuna del Renacimiento. Por extensión, en lenguaje figurado, se atribuye el calificativo de florentino a algo o a alguien sumamente elegante, refinado, distinguido. En general, Florentino, con mayúsculas, siempre ha venido representando ese papel frente a los medios: un hombre culto, distinguido, con clase, educado, con lengua acerada en ocasiones y verbo fácil. Por eso, cuando convocó una rueda de prensa de modo urgente, la verdad es que tenía interés en saber y escuchar qué tenía que decir.
Lamentablemente, me bastaron un
minuto o dos, para darme cuenta de que esa rueda de prensa no iba a ser como
todas las demás que he conocido. Ni el tono, sosegado de otras ocasiones, ni el
orden de los asuntos a tratar, ni el verdadero objetivo de la propia rueda de
prensa, me hicieron recordar al Florentino de siempre. Me pareció algo confuso
en su relato, sin orden ni concierto, saltando de un tema a otro. No me pareció
la mejor idea estar consultando su móvil para encontrar el guion de lo que
quería proponer.
Todo ello me sorprendió. No
correspondía a la imagen habitual que tenía de Florentino e incluso, me llegó a
preocupar. Le noté, en contra de lo que suele mostrar frecuentemente, preso de
un estado de crispación desconocido, como queriendo disparar sus dardos
dialécticos en todas direcciones y sin apuntar demasiado. Como el típico loco
de las películas que se ve atrapado y muerto de miedo dispara en todas
direcciones, sin acertar casi nunca. Pero, aunque la imagen me preocupó, me
sugirió al mismo tiempo, que es posible que ese descontrol, ese desbarajusta
emocional que a mí me pareció sentir, podría tener algo que ver con la
situación del equipo. Y no solamente me refiero a la calidad del juego, sino a
la atmósfera que se vive en el vestuario.
Yo he vivido en primera persona
el hecho de tener un director general en una empresa, cuyas decisiones
abandonaban el mundo de lo dudoso, para adentrarse en el terreno de lo
paranoico. Y te aseguro que ese estado de cosas, aunque pueda parecer una
exageración, acaba impregnando al resto de la organización.
Cuando los indios pierden la fe y
el respeto por el jefe de la tribu, los indios no luchan.
La temporada del R. Madrid no es
que haya sido mala. Es que ha sido caótica.
Hace un año, antes de que
terminara la Liga, ya se rumoreaba que Ancelotti no iba a continuar. A pesar de
ello, el Madrid terminó segundo a 4 puntos. Hoy, vamos a 14…de momento.
En julio de 2025 aterriza Xabi
Alonso “el deseado”. Todo el mundo quería que repitiera en el Madrid los éxitos
que tuvo en Alemania. Ya sabemos lo que implica hacerse cargo de un equipo y
más si es el R. Madrid. A mediados de enero de este año 2026, Xabi Alonso se ha
hartado del comportamiento de los jugadores – de algunos – y siente que no
tiene el suficiente apoyo de Florentino. Y Xabi – en mi opinión fue él quien
tomó la decisión – se marcha.
Y tal vez, sólo tal vez, ese
estado de confusión mental que a mí me dio la impresión ayer de ver en el
comportamiento del presidente del R. Madrid, sea una de las razones por las que
el vestuario está tan revuelto. Porque ese tipo de comportamientos, generan
desconcierto, desazón en el grupo.
Como dijo el sabio César Luis
Menotti: “El jugador de fútbol sólo respeta a un entrenador que demuestra que
sabe más que el propio jugador”.
Si a esta falta de dirección
emocional, si a esta falta de liderazgo, le añades que en la plantilla actual
no hay un líder en el campo como Raúl, o Sergio Ramos, o Juanito, o Fernando
Hierro, por poner sólo algunos ejemplos, se empieza a entender que la
navegación de los blancos en esta liga haya sido tan errática, encadenando
buenos partidos – los menos – con derrotas difícilmente explicables.
Para seguir con la rueda de
prensa de Florentino, no entiendo que la convoque para anunciar elecciones. Y
no entiendo que convoque elecciones cuando prácticamente, según los estatutos
del Real Madrid, para presentarse hay que tener 200 millones de euros en el
banco, y llevar más de 20 ininterrumpidos como socio del equipo. O sea, que
sólo le falta añadir su nombre completo.
Así es que creo que el problema
del Real Madrid no sólo es de juego. Creo que lo que transmite el equipo en el
terreno de juego, es un fiel reflejo del berenjenal en el que está metido con
un presidente que no sabe si apostar por la Super Liga Europea, denunciar al
Barça por estar 20 años pagando a árbitros, contratar a Xabi Alonso para “echarlo”
a los 6 meses, esperar a la prima dona de Mbappé a que se le antojara aceptar la
enésima oferta que le hacía, o poner al frente del equipo a Arbeloa, cuyo único
éxito ha sido dirigir al Castilla, por cierto, sustituyendo a Raúl González al
frente de ese equipo.
Ni Zidane, ni Cristiano Ronaldo,
ni Ronaldo Nazario, pusieron tantas pegas para jugar en el Madrid como las que
puso Mbappé.
Tal vez sea la hora de agradecer
a Florentino el inmenso trabajo que ha realizado a favor de la institución a lo
largo de su historia, del mismo modo que se hizo con D. Santiago Bernabéu. Tal
vez sea el momento de hacer un giro de timón y pilotar la nave blanca con un
estilo algo más moderno, más actual. Siempre he creído que Florentino ha
tendido siempre a imitar de alguna forma, el proceder de Bernabéu, pero incluso
habiendo mejorado algo en eso, ya no me parece suficiente. Incluso Bernabéu
tenía a Raymundo Saporta.
No comparto la idea romántica – y
caduca - de que sea Florentino, imitando al más puro D. Santiago, el que decida
a quién se ficha y a quién no. Debería haber en la estructura del Real Madrid
un puesto de D. Técnico, pero con poder real de decisión. Al Sevilla le fue de
maravilla colocando a Monchi en esa posición. Fichaba barato, conseguía ganar
títulos, convertía a jugadores desconocidos en estrellas y luego los vendía
caro, consiguiendo ingresos para el Sevilla.
Tengo la impresión de que eso no
sucede siempre en el Madrid.
El Real Madrid necesita un
jugador con carácter, con personalidad, que tenga el respeto de la plantilla.
Necesita un líder. Y un líder no se compra.
El equipo necesita un entrenador “especial”.
Y de esos no hay muchos, pero Arbeloa no lo es. Para eso, haber puesto a Raúl.
Así es que, en mi opinión, el Madrid necesita un nuevo presidente, un nuevo entrenador y una nueva forma de pensar, porque ya no es aceptable dar por bueno que nos eliminen de la Copa todos los años equipos de Tercera – con todos mis respetos hacia ellos – y fijar como únicos objetivos la Champions, en primer lugar, y como algo accesorio La Liga.