Sin duda alguna, lo que suceda en la frontera del lado español, es responsabilidad del gobierno español. Y defenderla con los recursos y los medios necesarios figura como su primera obligación. Y esto aplica tanto a la frontera terrestre como a la marítima y en este caso me refiero a las narcolanchas que se burlan de las autoridades españolas y en algunos casos, asesinan a nuestros Guardias Civiles.
Ahora bien, si
tanto le preocupa a la UE la seguridad de la frontera sur de Europa, la
inmigración ilegal y la creación de campos de concentración fuera de la UE para
los ilegales, tal vez podrían empezar a plantearse la alternativa de acusar
a Mohamed VI de crímenes de lesa humanidad, por enviar a civiles a una
muerte casi segura atravesando el mar o una frontera de un país vecino. Tal
vez, entonces, Macron podría perturbar un poco la paz y las permanentes y
onerosas estancias del rey de Marruecos en París, mientras intenta participar
en un Mundial de Fútbol, construyendo lo que no tiene, y enviando a todos los
jóvenes a España a jugarse la vida, bajo el supuesto de que esos jóvenes huyen
de la guerra y de la pobreza. En Marruecos no hay ninguna de las dos y si lo
hay, que vayan a Casablanca y protesten allí. Otros países árabes lo hicieron y
no les salió mal del todo.
También
podríamos empezar a ser menos generosos con aquellas ONG’s que han fijado en la
inmigración ilegal el objetivo de su negocio. Porque la inmigración ilegal es
un negocio, como en su día lo fue la esclavitud, con la diferencia de que
entonces había que ir a secuestrar a las víctimas y ahora los esclavos vienen
solos. Un negocio del que viven tanto las ong’s como los despachos de abogados.
Menos Open Arms y más voluntarios para cuidar los montes.
En estos días
recuerdo vívidamente la determinación de Polonia, cuando
levantó un muro auténtico y llevó al ejército a la frontera con su íntimo
enemigo Bielorrusia, el esclavo de Putin. No pasó ni uno.
Italia tenía un
problema como el nuestro hasta que llegó la señora presidenta, puso sus melones
sobre la mesa y dijo hasta aquí. Ya nadie atraca en Lampedusa. La llegada de
migrantes por la ruta del Mediterráneo central ha experimentado un drástico
descenso, acumulando un total de 16.479 llegadas a las costas italianas
en los primeros siete meses de este año, lo que representa una reducción de
más del 54% en comparación con las 36.545 personas registradas durante el
mismo periodo del año anterior.
La llegada
irregular de inmigrantes a Canarias registra un descenso significativo
durante 2026, consolidando la tendencia a la baja iniciada el año anterior
tras los récords históricos de la ruta atlántica.
Hasta el 1 de
agosto de 2026, un total de 4.750 supervivientes arribaron a las
costas del archipiélago a bordo de embarcaciones precarias. Esta cifra
representa una drástica reducción frente a las 17.958 personas que lo
hicieron en el mismo período del año pasado
Desde la UE, si
es que de verdad quieren luchar contra la inmigración ilegal, en lugar de
promover ayudas a los inmigrantes ilegales, se debería de penalizar económicamente
a los gobiernos que los alienten a venir. Por eso, el cordón sanitario que
acaban de colocar a España dejándola fuera del espacio Schengen, me parece
necesario y coherente. Si un país se empeña en llevar la contraria al resto de
sus socios en cuanto a la inversión en Defensa, en cuanto a medidas contra la
inmigración ilegal, etc. ese socio deberá afrontar las consecuencias de su adolescente
rebeldía.
Y por lo que se
refiere a España, creo que para defender la frontera bastaría con establecer un
buen campo de minas, o una valla electrificada. Algo así como lo de Korea del
Norte y del Sur. Nos ahorraríamos tener que disparar como hacían los comunistas
en el Muro de Berlín.
© Carlos Usín

No hay comentarios:
Publicar un comentario