Partió al PSOE y a España en dos cuando se negó a facilitar que Rajoy, el partido más votado, pudiera formar gobierno. Ahí nació el “no es no, señor Rajoy”.
Le echaron del
PSOE cuando le descubrieron introduciendo votos falsos en unas urnas para unas
elecciones que no estaban en los estatutos, pero que obligó a que se
celebrasen. Ahí nació “la banda del Peugeot”. Más tarde hemos sabido que esa
banda era la del Mercedes.
Le arrebató a
Susana Díaz la Secretaría del PSOE con votos falsos, amaños y dinero de los
prostíbulos de su suegro.
Se confabuló con
todos los enemigos de España para orquestar una moción de censura contra el PP,
basada en la decencia y la honradez, en contraposición al corrupto PP. El
ponente de esa moción en el Congreso cumple condena de 24 años en la cárcel.
Las prostitutas que iban satisfaciendo sus deseos carnales las hemos estado
pagando un salario con dinero público y nos ha costado algún pisito que otro.
Se ofendió
cuando se le insinuaba que podría pactar con Bildu o los independentistas
catalanes. Juró y perjuró que no estaba dispuesto a pactar con cualquiera para
ser presidente del gobierno. Fuimos a Elecciones, perdió y pactó con todos los
que había jurado que no haría.
Nos dijo que no
sabía nada del COVID, pero era mentira. Prefirió alentar y promover las
manifestaciones masivas del 8-M porque “ser socialista es ser feminista”, en
palabras del putero Ábalos. Miles de personas, en su mayoría mujeres, se
contagiaron del virus, entre ellas, su madre, su propia esposa y varias
ministras. Todas ellas sobrevivieron. Todas fueron atendidas en centros
privados.
Creó una
tetrarquía (José Luis Ábalos, Fernando Grande-Marlaska, Salvador Illa y
Margarita Robles) para gestionar el COVID al frente de la cual colocó al que
cumple 24 años de condena. Mientras docenas de miles de españoles morían,
incluido personal sanitario, algunos de ellos se enriquecían con la compra de
material de protección.
Nos hicieron
creer que había un Comité de Expertos, secreto, liderando esa lucha. Más tarde
supimos que el único que componía ese comité era Fernando Simón, el mismo que
anunció que en España habría un caso o dos de COVID como mucho.
Proclamó su
intención de traer al fugado Puigdemont ante la justicia para que fuera
juzgado. El 22 de junio de 2021, el Consejo de Ministros aprobó los indultos parciales a los líderes independentistas catalanes
que se encontraban en prisión.
En agosto del
2022, la cajera de Galapagar, consiguió que se aprobara la infame ley conocida
como “sólo sí es sí”. El resultado fue que miles de convictos vieron rebajadas
sus condenas y muchos fueron puestos en libertad. Una extraña manera de
entender el feminismo y la protección a la mujer.
Nos prometió que
la amnistía a los golpistas catalanes del 2017 era inconstitucional. Pero para
esos pequeños inconvenientes tenía a Conde Pumpido. La amnistía se aprobó, se
eliminó el delito de sedición y recientemente han sentenciado que la
malversación, tampoco es delito. O sea, aquí paz y después gloria.
Y la DANA de
Valencia. No importó que las obras de acondicionamiento del barranco del Poyo
no se hubieran acometido por la ministra Ribera. La mandaron a Bruselas a
esconderse. La ministra de Defensa, Margarita Robles, tardó 4 días en permitir
a la UME que acudiera a ayudar. Y Pedro Sánchez, magnánimo en grado sumo, dijo
aquello de:” si quieren ayuda que la pidan”. Por fin, encontraron a un tonto
útil al que culparon de todo: Mazón. Y para premio mayor, era del PP.
Más tarde
comienza el plato fuerte de esta historia que nunca debió comenzar. El
hermanísimo es denunciado e investigado. La esposa, Begoña, también. Y Ábalos,
Koldo, Cerdán, Leire…Nacen las cloacas del PSOE.
El Fiscal
General, condenado por delincuente.
La tentativa de
asesinar a una jueza.
Y después
Zapatero, Plus Ultra, Venezuela y su petróleo.
Y el apagón.
Y Adamuz.
Y Ceuta. Las
fronteras de España se defienden. Está en la Constitución.
Y Urda.
El mantenimiento
de la red ferroviaria está a nivel de Burundi; la red de carreteras parecen que
han sido bombardeadas recientemente. El gobierno que más dinero ha recaudado en
la historia, ha dilapidado ese capital y no sabemos en qué. A lo que hay que
añadir los cientos de miles de millones que hemos recibido de Bruselas. El
nivel impositivo en España es incompatible con todo este tipo de situaciones.
Nunca nadie es
culpable de nada. Todo se debe a una conjura mediática para perseguir a la
familia del presidente, a los secretarios de organización del PSOE nombrados
por el presidente, a militantes como Leire a la que no conoce de nada, etc.
Una vez, hace años, un socialista que se llamaba Alfredo Pérez Rubalcaba dijo:” Los españoles no se merecen un gobierno que les mienta”.

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