AVEIRO.
Si Guimaraes nos sorprendió
gratamente por sus hermosos y blasonados edificios, y por sus bien cuidadas calles,
Aveiro no se quedó atrás.
Lo primero que sorprende de
Aveiro es lo impecable de las aceras, donde se describen formas geométricas y
dibujos diferentes a medida que se adentra uno por sus calles, la mayoría
peatonales. Incluso el escudo de la ciudad frente a la entrada principal del
Ayuntamiento.
Muchos de sus edificios mantienen la típica fachada con
azulejos, más o menos intensos o descoloridos por el paso del
tiempo, pero que les proporciona carácter.
A pesar de ser un día laborable normal, sorprendía el ritmo tranquilo
que se respiraba en la parte central de la ciudad, la más turística. Las
tiendas, las cafeterías, todo estaba abierto, pero no se veía una gran
afluencia de personas.
En la lista de monumentos a visitar, teníamos como de costumbre varios, pero decidimos que el agradable paseo que habíamos dado, disfrutando de un caluroso día de noviembre era más que suficiente.
© Carlos Usín
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