domingo, mayo 17, 2026

Corrupción.

Últimamente asistimos entre escandalizados y estupefactos, a un esperpento que nos ofrecen las noticias con las que nos asaltan a diario, tanto desde la Audiencia Nacional como del Tribunal Supremo, los distintos casos de corrupción con los que nuestros políticos nos avergüenzan de cara al mundo.



Parece un partido de tenis en el que los jugadores utilizan sus habilidades más arteras, sus trucos más sucios y el nivel de bajeza moral hace ya tiempo que traspasó el suelo.

Hace ya tanto tiempo que venimos escuchando lo que escuchamos, que lo hemos asumido como si fuera normal: la mujer del presidente del gobierno era la que llevaba la contabilidad de los prostíbulos de su padre y quien pagaba a las prostitutas/os. El presidente del gobierno intentó un burdo pucherazo en su partido sólo para mantenerse en el poder…y le descubrieron. El hermano del presidente, le inventan un puesto inexistente, pagado con dinero público, para que viva cómodamente y pretende convencernos que lo encontró buscando en Google y mientras estaba en San Petersburgo, Rusia. El secretario general del PSOE, los dos, detenidos y encarcelados. Un ministro pagaba a las meretrices que se beneficiaba con dinero público. Después, les buscaba un empleo en empresas públicas y ni siquiera tenían que ir. Toda la familia de Jordi Pujol en el banquillo. En fin, así hasta el infinito.

Ni a los hermanos Marx se les podría haber ocurrido un guion así para una de sus películas.

Recuerdo que hace un tiempo vi un documental en el que se hablaba sobre corrupción en diversos países de Europa. Creo que fue en Dinamarca donde el reportero hacía una encuesta callejera y preguntaba a los ciudadanos cuál había sido el último escándalo de corrupción que recordaba en ese país. La gente, después de meditar unos segundos, terminaban confesando que no recordaban ninguno.

A la vista de todo lo ocurrido aquí, me he empezado a preguntar la razón, el motivo por el que en España somos tan corruptos. Porque no es sólo el dinero que se roba, es que con las prebendas y privilegios de los que disfruta gran parte de los políticos y muchos puestos públicos, los nombramientos de inútiles catapultados a puestos para los que no sirven, pero que llevan aparejado un salario indecente, es económicamente inasumible.

Entonces, ¿de qué depende que la corrupción exista o no? Bueno, partiendo del hecho de que para que exista un corrupto, se necesita un cómplice, es decir, si en España el ministerio de Fomento es la fuente, el origen de la mayor parte de la corrupción, es porque, entre otras cosas, hay empresas que colaboran pagando en metálico cantidades desorbitadas para obtener licencias. Pero aparte de esta evidencia, ¿de qué depende? ¿Siempre ha sido así en España? ¿Esto nos viene como herencia de algo o de alguien? Y ha sido en ese momento cuando me he puesto a investigar en nuestro glorioso pasado y he descubierto cosas interesantes.

En la España de 1914 – ya ha llovido - se detectó un brote de muermo en Madrid que afectaba gravemente a la caballería. Esta enfermedad es una zoonosis, lo que significa que podía contagiarse a los humanos, y, por tanto, generó un gran alarmismo social. Una especie de gripe aviar, pero para caballos. Hasta ahí la noticia. Ahora viene el escándalo.

El entonces ministro de Fomento – otra vez Fomento - Francisco Javier Ugarte, ministro del gobierno de Eduardo Dato, era un gran aficionado a la hípica y poseía cuadras de caballos. La prensa de la época, especialmente la de oposición, denunció que mientras se exigía el sacrificio de los caballos de los ciudadanos humildes (como los de los cocheros), se daban tratos de favor a las élites.

Pero aquí no termina la historia. El ministro se inventó un decreto “a medida”.

En plena epidemia (otra vez una pandemia), cuando se estaban sacrificando caballos de ciudadanos particulares para frenar el contagio, el Ministerio de Fomento, bajo el mando de Javier Ugarte, emitió una disposición que permitía la exportación de caballos a Portugal.

Esta medida fue extraordinariamente inusual y breve en el tiempo. Se sospechó que el decreto se redactó y publicó con el único fin de dar cobertura legal al traslado de las valiosas cuadras del propio ministro y de otros aristócratas cercanos al poder hacia fincas seguras en el país vecino, antes de que las restricciones fronterizas se endurecieran o se ordenara el sacrificio de sus ejemplares.

Mientras el ministro salvaba sus caballos usando su posición, los cocheros y pequeños propietarios de Madrid veían cómo sus animales —su único medio de vida— eran ejecutados sin apenas compensación.

La prensa de la época denunció con ferocidad que el gobierno estaba "legislando para las cuadras ministeriales". Este evento dañó profundamente la imagen del gabinete de Eduardo Dato, reforzando la idea de que la ley no se aplicaba igual para todos.

Ahora cambiamos caballos por COVID, y epidemia por pandemia y ya tenemos el puzle completado.

Estoy seguro que si me retrotraigo en el tiempo, encontraré ejemplos hasta completar una enciclopedia. Pero hay algo que me sorprende del estado actual de las cosas que estamos viviendo.

Si bien en el pasado la corrupción podría decirse que era cosa de uno o de muy pocos, lo que estamos viviendo hoy da la impresión de que no hay ninguna diferencia entre lo que tenemos y la Mafia. Aquí, hoy, está pringado hasta el apuntador.

La corrupción también se dio en tiempos de Franco, por si alguien pudiera sospechar lo contrario. La diferencia es que entonces, no había periodistas que lo denunciaran…y siguieran vivos. Que, por cierto, es la tendencia de Pedro Sánchez: que no haya periodistas incómodos. Y, sin embargo, se destapó un escándalo de proporciones mayúsculas en 1972.

El Caso Reace (Redondela)

En 1972 se descubrió la desaparición de 4.000 toneladas de aceite de oliva (valoradas en millones de pesetas de la época) de los depósitos de la empresa Reace en Guixar (Vigo), que pertenecían a la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes (CAT).

El escándalo fue especialmente grave porque en el consejo de administración de Reace figuraba Nicolás Franco Bahamonde, hermano del dictador.

El caso estuvo rodeado de una serie de fallecimientos extraños, incluyendo el de José María Romero, director de Reace, quien apareció muerto junto a su mujer y su hija en lo que se calificó de suicidio colectivo tras denunciar el fraude. Otras figuras clave también fallecieron en circunstancias poco claras antes del juicio. Putin no ha inventado nada.

El juicio se celebró en 1974. A pesar de las pruebas, las altas esferas implicadas, incluido el hermano de Franco, no sufrieron consecuencias legales significativas, lo que evidenció los mecanismos de protección del régimen.

O sea, lo mismo que se pretende con Álvaro García Ortíz, ex fiscal general del Estado, delincuente confeso, o lo que, de hecho, se ha hecho con el Honorable Pujol.

Podemos seguir repasando la triste historia de los pufos, corruptelas y hasta terrorismo del estado, ejecutado por auténticos chapuzas descerebrados, y la pregunta sigue siendo: ¿de qué depende que la corrupción exista o no? ¿Del clima? ¿Por eso en Dinamarca no saben lo que es y aquí no salimos de una y entramos en otra? ¿De la religión? ¿De la ideología? ¿Quién roba más la derecha o la izquierda? ¿La corrupción es patrimonio en exclusiva de España? ¿De los países del mediterráneo?

Así es que inmerso en estas cuestiones que abrumarían a cualquiera, me planteo que debería haber, como en todos los deportes, una clasificación de países que son más limpios, honestos e intachables, que los de Elliot Ness. Y resulta que sí, que lo hay.

Aunque parezca mentira, existe un  Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional (IPC). Según este índice, las economías nórdicas destacan como líderes en el IPC, con Dinamarca (87), Finlandia (86), Suecia (85), Noruega (84) e Islandia (78) en 5 de los primeros 11 puestos del índice.

España ocupa actualmente la posición 49 de 182 países, lo cual podría hacer que nos sintamos orgullosos sabiendo que, por debajo de nosotros, hay más de 140 países que si lo comparamos con España, eso debe ser peor que la cueva de Alí Babá.

Echemos un vistazo a los países que están mejor situados que España, a ver si de esa forma, podemos deducir algún denominador común que pudiera inducir a pensar en la razón por la que aquí tenemos corruptos por doquier.

Singapur y Nueva Zelanda, puestos 3 y 4, respectivamente.

Países Bajos, 8

Alemania, 10

Bután y Japón, 18

Barbados, Seychelles y Taiwán, 24

Francia, 27 (incluso Sarkozy pasó por el trullo)

Botsuana o Ruanda, 41

Pues por lo visto hasta aquí, no aparece un factor que pudiera determinar o explicar la razón de por qué en España salimos a corrupción por año. ¿Tal vez, nuestra herencia genética? Pues Israel está en el puesto 35, EAU en el 21, y Arabia en el 45, todos ellos mejor que la posición de España.

Y, sin embargo, ahí estamos: ostentando orgullosos el puesto 49 de 182, lo cual me lleva a pensar que, de esto no nos libra ni la paz ni la caridad, aunque personalmente, siempre he preferido que los políticos fuesen ya ricos ANTES de meterse en política, porque así, las tentaciones, imagino, serán menores que para un muerto de hambre que adquiere, por mor de nuestra lesionada democracia, el estatus de diputado. A partir de ese momento, todos los cuñados del sujeto, sus familiares directos, sus amigos, sus vecinos, sus colegas del partido, los amigotes del colegio o cualquier otro individuo o individua que hubiere tenido alguna relación con el sujeto, tendrá a su alcance disfrutar de salarios indignos para con sus habilidades y conocimientos, y todo tipo de ingresos más oscuros que el sobaco de una mona.

Y ese es justamente uno de los factores que ayudan al sostenimiento de la corrupción: el gran poder que tiene cualquier mindundi para nombrar asesor a un analfabeto. Esto hace que el mal se extienda como una metástasis por todo el entramado social y político, agigantando el coste estructural del país. Por ejemplo, hoy en día hay más de 3.000.000 de funcionarios…y subiendo. En la era de las tecnologías, de la Inteligencia Artificial, de la supresión del papel, del sírvase usted mismo, precisamente ahora ¿es cuando necesitamos más funcionarios que nunca?

Y para muestra un botón. En este enlace puedes leer la noticia de que la hija de una diputada del PSOE, - famosa por otras cosas-, cuyo nombre es Mayka Tomás López, está imputada y para la que la Fiscalía pide ocho años de cárcel por estafar cuatro millones de euros en el sindicato UGT Madrid.

Somos un país de recursos limitados que proporcionamos vidas de lujo a ciertos individuos desaprensivos y casi sin control. Mucho mejor nos iría si imitásemos a los suecos, por ejemplo.

 

© Carlos Usín

 

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