miércoles, octubre 28, 2026

Conjuras planetarias

Hay días – o noches– en el que los duendes, los dioses, los hados y las hechiceras, aburridos todos ellos por su indolente inactividad se conjuran contra algún sencillo mortal, ajeno a tales fantasmas y geniecillos, pero a punto de ser elegido como centro de todas sus perversas iniquidades. O sea: yo.


El hecho de disponer de un apartamento vacacional ofrece una amplia variedad de anécdotas, muchas de ellas verdaderamente kafkianas. De todas las que guardo en la memoria voy a extraer dos que, aunque separadas en el tiempo por unos pocos años, explican bien a las claras las pequeñas transformaciones que padecen el cerebro de algunos seres humanos cuando deciden desconectar, en el amplio sentido del término.

Pongamos, por ejemplo, que un domingo cualquiera estás en casa desayunando plácidamente. Es un día de verano y en tu agenda lo único que tienes previsto es terminar de desayunar y más tarde, tomar el aperitivo. Entonces, mi mujer decide encender su móvil. Al cabo de unos segundos y mientras da un bocado a una tostada con mermelada de naranja amarga, el aparato emite un pitido. Había un mensaje. Se trataba de una llamada perdida a las 4 de la madrugada. Quien llamaba a esas horas tan intempestivas era una de las cuatro jóvenes irlandesas - que apenas superaban los veinte años – que habían decidido pasar unos días de vacaciones en la siempre atractiva y soleada Marbella y se alojaban en nuestro apartamento. Entonces, surgieron las primeras dudas: ¿Se habrán equivocado? ¿Será un error? Pero y si no fuera así, ¿para qué necesitan llamar a nadie a esas horas? ¿Habrá pasado algo en la casa? Sólo había una manera de terminar con tanta incertidumbre: llamar a dicho teléfono.

El teléfono sonó, pero no lo cogió nadie. Así es que sólo quedaba esperar a que del otro lado alguien decidiera devolver la llamada y así, a la tercera, establecer una comunicación directa.

Pasaron unos minutos y mientras nosotros íbamos terminando de desayunar, el móvil vuelve a sonar. Por fin, establecimos una conexión directa con las compatriotas de Óscar Wilde. A través del móvil, difícilmente se entiende el mensaje que quiere transmitir la portavoz del grupo. Su acento, la sensación de que la lengua la tiene algo flácida y estropajosa, la clara sospecha de que no ha dormido mucho y demás circunstancias, entorpecen la correcta percepción del mensaje a transmitir, pero básicamente es: “Hemos perdido las llaves del piso”.

Nosotros, en previsión de tales eventualidades, siempre entregamos dos juegos de llave a los inquilinos. Por tanto, la afirmación de nuestra joven invitada, parecía indicar que habían perdido los dos juegos de llaves, lo que, sin duda, originaba alguna que otra contrariedad, pero nada irremediable. Lo que sí trastocaba mis apacibles planes del domingo que acababa de despertar, era que tendríamos que ir hasta Marbella para permitirles a nuestras irlandesas preferidas que pudieran entrar en la casa.

Al llegar, nos encontramos en el lugar acordado, que no era otro que la cafetería de la urbanización. Al verlas, pudimos empezar a comprender la razón de que perdieran las llaves y probablemente muchas más cosas, todas ellas inconfesables.

Ataviadas con vestidos que se limitaban a tapar los puntos más esenciales de su anatomía femenina, eran los ideales para ir a una guerra sensual de cualquier Beach Club de la zona; con el maquillaje convertido en una careta barata de feria ambulante; los ojos rojos de no dormir lo suficiente y la lengua hinchada, fuimos dando un breve paseo hasta el apartamento. En el trayecto, además de pedirnos mil perdones por las molestias, nos dijeron que nos llamaron por teléfono a las 4 de la madrugada - menos mal que mi mujer apagó el móvil - y que, al no contactar con nosotros, se vieron en la necesidad de alquilar una habitación en un hotel cercano, de esos que te suelen costar un ojo de la cara y la yema del otro. En general, al inicio de la noche su aspecto debía ser impresionante, pero en esos momentos, representaban a los soldados que habían perdido la batalla por el sexo; la antítesis de la lujuria.

Llegamos al apartamento. Entraron con ansias de abalanzarse sobre cada una de sus camas. Pero antes de regresar a casa, me quedaba la pregunta del millón. “Os dimos dos juegos de llave. ¿Dónde está el otro? ¿Lo habéis perdido también?” Oh, no, no, dijeron muy orgullosas. Lo guardamos a aquí, me dijo la que parecía más despierta, mientras toda ufana abría uno de los armarios de la cocina y me enseñaba el segundo juego de llaves a salvo de no se sabe qué.

Lo de anoche…lo de anoche tiene más guasa.

Tú estás en tu casa tranquilamente. Son las diez de la noche y estás hipnotizado viendo Horizonte. De pronto, suena el teléfono. A esas horas, podría ser el Administrador de la Comunidad para acordar algo con mi mujer, que es la presidenta; o bien, algún vecino del grupo de los amigos. Pero no. Era la pareja de coreanos que está en el apartamento de Marbella. Que han perdido la llave del piso.

Yo, que jamás en mi vida he perdido las llaves de mi casa, me pregunto si esta caterva de tarados que inunda el planeta también pierde las llaves de su casa, ya sea en Irlanda o en Corea del Sur, o si simplemente se empeñan en perderlas cuando están de vacaciones en Marbella.

El caso es que, con una alegría en mi cuerpo que no cabía en mí de gozo, pasadas las diez de la noche comencé a vestirme para ir nuevamente a Marbella a rescatar a un inquilino que había perdido las llaves.

Al poco de salir de casa el ordenador de a bordo de mi coche me indica que el neumático delantero derecho pierde presión. Me quedo realmente sorprendido porque hacía 48 horas había repasado la presión de los neumáticos en una gasolinera. Y también me llama mucho la atención que siempre se refiere a los neumáticos delanteros, no a los traseros. Bueno, el caso es que me dirigí a la estación más cercana y comprobé que, efectivamente, los neumáticos había perdido presión, algunos, bastante, incluso.

Cuando terminé con la operación y me meto en el coche para reemprender la marcha camino de Marbella, mi mujer me dice: “Me he dejado el móvil en casa”. Bien. Vale. Estas cosas pasan. Y si han de pasar, es preferible que pasen todas juntas en una sola e inolvidable noche. Así sólo te joden una y no siete. Regresamos a casa, naturalmente, y después de recuperar el móvil de mi mujer, reiniciamos el camino a Marbella. Había pasado una hora desde que habíamos recibido la llamada de auxilio de los coreanos y estábamos en el mismo sitio. O sea, en casa. Ni el Carpathia tardó tanto en ponerse en marcha.

Mientras todo esto sucedía, los coreanos tenían que esperarnos en alguna parte. Así que les sugerimos que fueran a la cafetería. Y cuando llegamos al filo de la medianoche, allí estaban.

Al vernos, se deshicieron en millones de disculpas por las molestias, por hacernos ir en mitad de la noche hasta allí. Fueron súper amables y yo me conformaba con que no se les ocurriera hacerse el harakiri allí mismo, en señal de hondo arrepentimiento por sus fechorías.

Los acompañamos al apartamento mientras dábamos un breve paseo. Nos pareció arriesgado entregarles otro juego de llaves porque podrían perderlo en el trayecto. En el camino, nos contaron que venían de visitar Oporto. Me sorprendió. Su idea de viajar, de conocer, era tan amplia como podría abarcar su tiempo y su economía. No sólo venían a Marbella. Tenían tiempo para coger un avión y visitar al menos una de las ciudades más pintorescas de Portugal.

Después de abrirles la puerta de la casa y comprobar que aún les quedaba el otro juego de llaves que les entregamos, volvieron a ofrecer miles de disculpas y pedir perdón eterno por sus pecados. Nos dimos media vuelta y regresamos a casa.

Todavía no nos habíamos acostado, aunque era cerca de la una de la madrugada, cuando recibimos un wasap de los coreanos.

“Lamentamos mucho las molestias ocasionadas esta noche y les pedimos disculpas. La llave ha aparecido finalmente en el fondo de nuestra maleta”.

 

© Carlos Usín

 

miércoles, octubre 07, 2026

Los embozados

A fuerza de verlos con demasiada frecuencia casi se nos han convertido en una figura imprescindible. Me refiero a esos individuos que llevan una capucha o un pasamontaña y que siempre están presentes cuando hay disturbios, algaradas, trifulcas y desórdenes. Su presencia es sinónimo de problemas. Los vemos en Ceuta, ocultándose sin tapujos de las cámaras de televisión que pululan por allí. Los vemos en la Puerta del Sol. En algunos casos, además de la braga que les tapa la cara, también se hacen acompañar de alguna bandera. Da igual qué represente con tal de que no sea la española.



Es curioso observar cómo han evolucionado las modas y los códigos de conducta. Antaño, taparse la cara, ocultarse, era tarea propia de ladrones y malhechores. La historia y las historietas están llenas de ejemplos de ello. En el antiguo oeste americano, los salteadores de diligencias se subían el sempiterno pañuelo que todos llevaban al cuello y ocultaban su rostro; y lo mismo hacían los bandoleros de la serranía de Ronda. Sin embargo, y es curioso observarlo, tanto el Llanero Solitario como el Zorro, llevaban antifaz. Por tanto, ver un pasamontaña resulta tan inquietante como ver una cinta americana: en ambos casos resulta casi inevitable anticipar la existencia de problemas serios.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que el uso de semejante prenda se hacía imprescindible, no para hacer el mal, sino para todo lo contrario: preservar la identidad de los agentes que luchaban contra ETA. Más tarde, por extensión, a casi cualquier miembro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Este asunto de ocultar la identidad no es nada nuevo. Al menos para los españoles. Ya en 1766, un individuo de sobra conocido por la mayoría y que respondía al título de Marqués de Esquilache, montó un follón tan llamativo que pasó a la historia como “el motín de Esquilache”.

Reinaba Carlos III y D. Leopoldo de Gregorio, que así se llamaba el señor marqués, tan italiano como el resto de la corte, promulgó un bando con el objetivo – supuestamente - de modernizar la indumentaria de la población y mejorar la seguridad pública en la corte. En realidad, se trataba de evitar los innumerables duelos, reyertas, atentados, asaltos y demás, que se producían en las calles de Madrid, amparados en el uso de una capa larga, con la que se podía ocultar fácilmente la espada, al tiempo que la vestimenta se complementaba con el uso del chambergo, un sombrero de ala ancha, que ocultaba el rostro. El decreto en cuestión obligaba a los madrileños a recortar las capas para convertirlas en capas cortas y a sustituir el sombrero de ala ancha por el sombrero de tres picos (o tricornio), que dejaba la cara completamente al descubierto.

La realidad es que no se montó el pollo que se montó por la vestimenta; eso fue la excusa. El amotinamiento de la población se debió al precio del pan y otros alimentos básicos. Fue de tal calibre que la multitud asaltó los palacios de los ministros extranjeros y obligó al rey Carlos III a destituir y desterrar a Esquilache, así como a revocar la norma de las capas y rebajar el precio de los alimentos básicos.

Salvando las distancias y algunos detalles, se parece bastante a lo que sucede hoy en día en nuestras calles. La presión y el descontento van en aumento y en algún momento se supone que estallará. Hoy no es el hambre, pero cada día resulta más caro comer, pagar la luz, la gasolina, la hipoteca, el alquiler, mientras al mismo tiempo, algunos se llena los bolsillos robando a los pobres.

Volviendo al tema de la vestimenta, en Francia, por ejemplo, se ha prohibido el uso de cierto tipo de vestimenta y complementos, tanto por razones de índole religioso como de seguridad e identificación de personas: Abayas, Qamis, velo islámico (hiyab), la kipá judía, el turbante sij y cruces cristianas de dimensiones excesivas, velo integral, Burka y Niqab, etc.

En España, como siempre somos más papistas que el Papa, no tenemos nada parecido. Tan solo a nivel estatal desde 2019 rigen prohibiciones para usar prendas que hagan irreconocible el rostro en el transporte público, así como en ciertos espacios gubernamentales, educativos y sanitarios.

Es evidente que el uso de pasamontaña, cascos de moto o de cualquier otro adminículo que tenga por objeto ocultar la identidad de quien lo lleva, debería estar contemplado igualmente como elemento prohibido cuando se usa en manifestaciones violentas, algaradas, ocupaciones ilegales del espacio público y desórdenes, imitando el objetivo de aquel famoso bando del Marqués de Esquilache. Pero claro, si aquel tuvo que salir por patas de España, imaginemos la reacción que se produciría en la España de hoy en día, si se promulga un decreto en el que se prohíba el uso de pasamontaña, salvo que nieve. Lo del famoso motín pasaría a ser una fiesta infantil.


© Carlos Usín

 

domingo, octubre 04, 2026

Maricarmen y sus muñecos

Hace algunos años había una ventrílocua llamada Maricarmen, que hacía reír al público con sus monólogos incisivos, a través de un león gay, un pato muy chulo y resabiado, una anciana de pueblo, un poco sorda y que siempre vestía de negro y una niña que era menos inocente de lo que aparentaban sus coletas.


En el panorama artístico español la aparición de Maricarmen fue toda una conmoción. Jamás en España había habido una mujer dedicada a la ventriloquía. Tan solo los más veteranos, recordamos a Herta Frankel, en aquellos años de la primigenia TVE de los años 60.

El tiempo ha pasado y tanto “Leoncio” como “Nicol” o “Doña Rogelia”, descansan para siempre en un baúl.

Pero ahora tenemos otra Maricarmen que también se ha hecho famosa. Ha saltado a la palestra de forma repentina. Desde el más absoluto anonimato a ser portada de todos los medios de comunicación. ¿Y qué méritos ha contraído esta señora para conseguir semejante popularidad? Pues ha sido fácil. Se ha puesto en manos de manipuladores expertos de opinión y su papel básico ha sido el de presentarse como víctima. El perfil ofrecido ha sido el de una mujer de avanzada edad, con una pensión escasa, de salud delicada y que víctima de un “fondo buitre”, se ve en la calle, expulsada del que fue su hogar durante décadas y con un futuro incierto. Esta fue la primera imagen que nos llegó a los mortales en los primeros días cuando saltó a los medios.

Luego, algunos periodistas de verdad, se han dedicado a hacer su trabajo y hemos ido descubriendo factores, matices, medias verdades, bulos y falsedades enormes, todo ello con el fin de representar una obra de teatro. Y a partir de ahí, la imagen pública de la señora ha ido mutando al tiempo que la opinión de la gente iba conociendo los entresijos.

El resto de esos matices ya los hemos ido conociendo a lo largo de estas semanas y cada uno tiene una imagen más o menos ajustada a los datos que conoce. Pero yo quisiera centrarme en analizar una serie de preceptos, de mantras o de eslóganes que se hacen circular para justificar la concentración en la Puerta del Sol y su justificación. Y algunas son muy curiosas y llamativas.

Como da igual comenzar por uno o por otro, el primero es el que se refiere al tan denostado concepto de “especular”. Irene Montero, la marquesita de Galapagar, ha gritado a los micrófonos que la compra de vivienda con interés especulativo, debía ser prohibido por decreto.

Lo primero que se me plantea es determinar sin ambages el concepto especular. Tal y como señalaba en mi anterior post Carlos Usín - Blog personal: La vivienda en España. según el DRAE, la verdad es que algunas de las acepciones del término “especular”, casi levantan más enconamientos que el original, siendo “traficar” el que más me llama la atención. Sin embargo, creo que la acepción que más se ajusta al asunto que estamos tratando es el siguiente: “Procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil.”

Es decir, en el caso de una vivienda que un propietario dispone y la coloca en el mercado del alquiler, si intenta obtener unos réditos por ello, puede se le califique de especulador, aunque el único beneficio que saque sea entorno a 200-300 euros al mes.

A pesar de tan modestos beneficios el inquilino – o un sindicato de pacotilla - es probable que considere que el monto está fuera de lugar y lo considere abusivo; como tal vez sean abusivos los impuestos a los que debe hacer frente el casero frente a la Administración: luz, agua, gas, comunidad propietarios, IBI, derramas, arreglos, reposición de material dentro de la vivienda deteriorado por el uso…o por el vandalismo, etc. Y que como en todo negocio debe repercutir en el precio final del producto.

Así llegamos al punto en el que una persona tiene una vivienda, la ofrece en alquiler, pero Irene Montero considera que lo que hace el propietario es especular. Especular con un bien de primera necesidad.

Y yo me pregunto: ¿Y qué hacemos con el pan? Un bien básico en la alimentación, del que el panadero obtiene unos beneficios. ¿Consideramos esos beneficios especulación? ¿Y tener que pagar por beber agua del grifo?

Bien. Sigamos con el razonamiento de la cajera. Si el propietario de una vivienda no debería obtener ningún rédito de esa propiedad, sólo le quedan dos alternativas: o la alquila gratis o la vende. Descartemos la primera opción por obvia y vayamos hacia la segunda alternativa. El nuevo casero compra la vivienda y resulta que es una compañía multinacional que dispone de miles de viviendas. El llamado fondo buitre. O mejor aún, un destacado miembro de la izquierda progresista de España que desea aumentar una propiedad más a las docenas que ya tiene y que, por supuesto, obtiene un rédito por todas ellas, aunque a los congregados en la Puerta del Sol parece no importarles. Entonces, el fondo buitre – o el progre de izquierdas - fija un precio inasumible y la inmensa mayoría de las personas no pueden acceder a esa vivienda.

Resumiendo: por la presión ejercida contra el propietario original de la vivienda y tras acusarlo de ser un especulador, la vivienda tiene otro dueño, pero a un precio tan alto que ha salido del mercado. Esa vivienda YA NO ESTÁ DISPONIBLE para la mayoría.

El propietario – ya sea el original o el nuevo – dispone de otra solución. Convertir el piso en uno de tipo vacacional. Pero, llegados a este punto debemos recordar que partimos del principio de Irene Montero de que “se debe prohibir por decreto la compra de viviendas con fines especulativos”. Es decir: las casas donde las personas habitan deben tener coste cero al inquilino, porque cualquier cantidad satisfecha en concepto de alquiler, puede ser catalogada como especulación. Por lo tanto, en esta situación, en la que el tenedor de la propiedad no va a ganar nada, debería ser EL ESTADO el dueño de la vivienda. Es decir, el comunismo, de nuevo, tratando de mostrarnos el camino al abismo con la colectivización de todo tipo de propiedades. El problema es que, comunista o no, este gobierno no ha construido ni una puta casa en 8 años en ninguna parte de España. O sea, el gobierno es parte del problema. Y tampoco ha dado solución a las 80.000 viviendas que han sido okupadas ilegalmente en España en los últimos 5 años.

Así es que, por resumir un poco, el lícito margen comercial cuando se habla de vivienda se convierte por mor de las nuevas corrientes políticas, en especulación, y por tanto no se reconoce el interés del casero en invertir en España su dinero, en un sector que necesita proporcionar más y más producto ante una demanda incontrolada y unos poderes públicos incompetentes e ineficaces, que se mueve más por tics ideológicos que reales.

¿Y qué sucede cuando a un inversor se le enseña la puerta de salida y se le deja bien claro que no es bien venido? Pues que coge su dinero y se va. Y entonces, no solamente ya no existe esa casa en la que vivía esa señora. Es probable que haya muchas más que el inversor, en vista de la inseguridad jurídica de España, decida coger su dinero y marcharse a otros países de Europa donde le garanticen que no le van a acosar.

Es este tipo de filosofías de cajeras de supermercado, lo que expulsa a los inversores.

En otras palabras, la propiedad privada, tal y como la hemos entendido hasta ahora, salta por los aires. Uno puede ser el dueño de lo que quiera, pero no de una vivienda en la que no viva el propio dueño. A esa persona no se le permite hacer con su dinero lo que buenamente le plazca, como, por ejemplo, alquilar la vivienda. En casos como este, los que así opinan establecen una nueva norma según la cual “no se puede especular” con el derecho de los posibles inquilinos. O sea, los que todavía no han alquilado la vivienda ya han adquirido unos derechos especiales que, por definición, son de un rango superior a los derechos que tiene el dueño sobre su propiedad privada. Yo creo que eso se asemeja bastante a una expropiación; es decir, una entidad de orden supuestamente superior, se adueña de tu piso y establece unas reglas no escritas en la jurisprudencia española, según las cuales el propietario no puede obtener beneficios económicos mientras el inquilino sí puede vivir porque lo dice la Constitución, que tiene derecho a una vivienda.

Mientras tanto, la pobre anciana víctima de los especuladores y puntualmente asistida por sus abogados, - que nadie sabe quién paga - ha conseguido quedarse a vivir donde legalmente no debería, representando así, la excepción con respecto a los 25.000 desahucios anuales que se ejecutan en España o 275.000 que se han acumulado desde que gobierna el PSOE en 2018.

Si al inicio comenzaba haciendo referencia a una ventrílocua - Maricarmen y sus muñecos-, creo que ahora para despedirme es mejor mencionar aquella famosa canción: “Había una vez un circo…”

 

© Carlos Usín

lunes, septiembre 28, 2026

La vivienda en España.



Cuando en política surge un problema que perjudica a alguien, el truco más viejo del mundo consiste en desviar la atención hacia otro lado, en un gesto que recuerda mucho lo que hace un mago en el escenario. Así sucede ahora con un nuevo caso de desahucio, que acapara las portadas de todos los medios en detrimento de los otros 25.000 que se producen cada año y relegando a la segunda página la invasión de nuestro territorio en Ceuta, por parte de unos salvajes que se dedican a violar a cuantas jóvenes pueden, atacarse entre ellos con armas blancas provocando la amputación de algún apéndice o miembro, o apedreando a las inermes fuerzas españolas con orden de replegarse, todo lo cual, ha provocado la alarma entre los ceutíes, alterando su vida de modo fundamental, hasta el punto de que se ven obligados, mujeres y militares incluidos, a llevar consigo un bote de gas pimienta, que al parecer es el arma definitiva. No importa si hace unas semanas, otro desahucio, esta vez en Cataluña, provocó el suicidio de la madre con dos hijos expulsada de su hogar. El objetivo de hoy es centrarse en una anciana y apuntar con el dedo a todos los supuestos culpables: los fondos buitre – no hay ninguno en este caso – el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, por supuesto. A Pedro Sánchez sólo le falta acusar a Ayuso de ser la que tentó a Adán en el Paraiso con comer la manzana de la discordia.

La historia de este proceso en concreto es un ejemplo más de lo que suele suceder en política: medias verdades, trasposición de hechos en el tiempo, ocultación deliberada de otros, asignación de responsabilidades a quien no interviene, etc. En definitiva, hay que construir un relato, que sirva a los intereses espurios de quien lo inventa, aunque coincida poco con la realidad. Así, por ejemplo, aparecen extraños sindicatos hasta ahora desconocidos, que saltan a la palestra de modo sorpresivo usando la vivienda y la dificultad de acceso a ella; acompañado todo con las típicas “manifestaciones espontáneas y populares” dirigidas por los mismos partidos de ultraizquierda de siempre, que por cierto, forman parte del gobierno actual, en algo que recuerda a aquel 15-M, que como todos sabemos, terminó con la creación de un partido político y la adquisición de un chalet impresionante de quienes prometieron que nunca dejarían de vivir en Vallecas. Ya conocemos la historia. Incluso ha habido bienintencionados que, a esos propietarios del chalet, les han prestado dinero para montar un bar más grande del que tenían. Ya se sabe que sarna con gusto, no pica.

Pero volvamos de nuevo a lo del desahucio que me pierdo.

Creo que es necesario alejarse un poco del árbol y ver el bosque para tener una mejor y más amplia perspectiva del problema de la vivienda en España.

El problema no está en el desahucio de una persona o de 25.000 en lo que llevamos de 2026; el problema está en una situación mucho más compleja que hace que desde 2018, es decir, desde que gobierna el PSOE, se han desahuciado a 275.000 personas. Menos mal que en 2015 prometió Pedro Sánchez a gritos que “cuando gobierne el PSOE no iba a haber ni uno solo”.

Entonces, ¿cuáles son los factores que hacen que el acceso a una vivienda sea tan complicado? Pues aquí voy a apuntar algunos. En primer lugar, el laberinto de procedimientos legales a los que debe enfrentarse el promotor, lo cual, desemboca en un plazo de tiempo excesivamente dilatado para unas necesidades que son urgentes.

El proceso de construir una vivienda desde que el suelo obtiene la calificación de edificable (suelo urbanizable) hasta la entrega de llaves es un camino largo, regulado y dividido en fases técnicas, administrativas y constructivas. En la legislación española, el suelo pasa por una transformación radical antes de que la primera excavadora pueda entrar.

A continuación, se detalla el paso a paso cronológico de todo el proceso:

1. Gestión Urbanística: De "Urbanizable" a "Urbano"

Que un terreno sea calificado como edificable (urbanizable) significa que tiene el potencial de ser construido, pero no se puede edificar de inmediato. Primero debe convertirse en suelo urbano consolidado mediante dos pasos esenciales:

  • Plan Parcial y Proyecto de Reparcelación: Se diseña la ordenación del sector (dónde irán las viviendas, las zonas verdes y las calles). Se dividen los costes entre los propietarios del suelo.
  • Obras de Urbanización: Es la fase de dotar al terreno de las infraestructuras básicas: accesos rodados (calles, aceras), red de alcantarillado, suministro de agua, electricidad, telecomunicaciones y alumbrado público. Una vez el Ayuntamiento recepciona estas obras, el suelo ya se considera urbano y apto para la edificación.

2. Fase de Diseño y Viabilidad Técnica

Con la parcela ya considerada urbana, se inicia el desarrollo del proyecto residencial específico:

  • Estudio Geotécnico y Topográfico: Un laboratorio analiza la composición del terreno para saber qué tipo de cimentación necesita la estructura de forma segura. El topógrafo mide las cotas exactas de la parcela.
  • Redacción del Proyecto Arquitectónico: Un arquitecto diseña la vivienda respetando los parámetros del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio:
    • Edificabilidad: Metros cuadrados máximos que se pueden construir.
    • Ocupación: El porcentaje de suelo de la parcela que puede ocupar la planta de la casa.
    • Retranqueos: Distancia mínima obligatoria a las calles y linderos vecinos.
    • Alturas máximas: Número máximo de plantas permitidas.

El proyecto consta de dos fases: el Proyecto Básico (para solicitar la licencia) y el Proyecto de Ejecución (con todo el detalle estructural e instalaciones necesarias para construir).

3. Fase Administrativa y Licencias

Ninguna obra civil puede comenzar sin la autorización del Ayuntamiento pertinente:

  • Licencia de Obra Mayor: Se solicita en el Ayuntamiento presentando el proyecto arquitectónico y pagando las tasas urbanísticas correspondientes (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras - ICIO). El ayuntamiento verifica que el diseño cumple estrictamente la legalidad local.

4. Fase de Construcción (La Obra)

Una vez obtenida la licencia y seleccionado el constructor, arranca la edificación de la vivienda bajo la supervisión de la Dirección Facultativa (Arquitecto y Aparejador):

  • Movimiento de tierras y cimentación: Excavación del terreno y vertido del hormigón para crear la base de la casa (zapatas, losas o pilotes según el informe geotécnico).
  • Estructura: Levantamiento de pilares, vigas y forjados (normalmente de hormigón armado o acero).
  • Envolvente y Cubierta: Cerramientos exteriores (fachadas) e impermeabilización del tejado para hacer la casa estanca.
  • Instalaciones y Tabiquería: Colocación de divisiones interiores (pladur o ladrillo) y tendido de las redes de fontanería, electricidad, climatización y telecomunicaciones.
  • Acabados: Revestimientos, suelos, pintura, carpintería interior (puertas, armarios), ventanas y sanitarios.

5. Finalización y Legalización

Terminada la obra física, no se puede entrar a vivir de inmediato. Se requiere el cierre administrativo para que la vivienda exista legalmente:

  • Certificado Final de Obra (CFO): Emitido por la dirección facultativa, garantizando que la casa se ha construido según el proyecto aprobado.
  • Licencia de Primera Ocupación (LPO) o Cédula de Habitabilidad: El Ayuntamiento inspecciona la vivienda para comprobar que todo cumple la normativa y es segura para vivir. Es indispensable para poder contratar los suministros definitivos de agua y luz.
  • Escritura de Obra Nueva Terminada: Se firma ante notario para declarar que la edificación ha concluido y se inscribe la nueva edificación en el Registro de la Propiedad y en el Catastro.

El plazo medio de todo este proceso está entre los 3 y 7 años. Más si hay problemas burocráticos.

Así es que, aquí tenemos uno de los principales problemas: resulta imposible poder satisfacer una demanda creciente de vivienda a 5 o 10 años vista.

Sería más o menos asequible si el crecimiento de la población fuera predecible y contenido en unos parámetros normales, pero llegados a este punto tenemos que hablar de la inmigración. Me refiero a la legal; a aquellos que deciden trasladar su residencia definitiva a España.

Según el INE el número de personas que toman la decisión de trasladar su residencia a España desde el extranjero es del entorno de 1,2 millones brutos al año. También hay que tener en cuenta a aquellos que deciden abandonar España. Según el INE el saldo neto está alrededor de 626.000 personas. O sea, que cada año se necesitarían 626.000 viviendas para estos nuevos residentes. Si las viviendas tardan entre 3 y 7 años, sólo hay que multiplicar para ir viendo cuán profundo es el agujero.

DERECHO A LA VIVIENDA.

Se habla continuamente del derecho a la vivienda como un concepto sacrosanto bendecido en nuestra Constitución. Y es cierto: tenemos derecho. Pero eso no significa en modo alguno que la vivienda sea gratis. Del mismo modo, en nuestra Constitución se nos reconoce el derecho a votar en unas elecciones y sin embargo todo el mundo entiende que ese derecho no lo convierte en una obligación. De hecho, hay gente que se niega a votar sistemáticamente.

Lo que nos proporciona ese derecho es la posibilidad de que nadie nos impida adquirir o alquilar una vivienda de nuestra elección, siempre y cuando dispongamos de los recursos necesarios para ello.

Por otra parte, he querido comparar el porcentaje de españoles que son o pretenden ser propietarios de una vivienda con el resto de europeos y hay algunos datos curiosos. Por ejemplo, el 68% de los ciudadanos de la Unión Europea vive en una vivienda de su propiedad. España se mantiene por encima de la media con un 73,6% de propietarios, mientras que en Italia representa el 77%.

Los países con más propietarios son de la Europa del Este: En varias de las antiguas economías socialistas, la tasa de propiedad supera el 90%. Esto se debe a la privatización masiva de viviendas estatales a precios muy reducidos tras la caída del comunismo. Rumanía lidera el ranking con un 94%, seguida por Eslovaquia (93%) y Hungría (92%).

En los países de Europa Occidental y Central, los mercados de alquiler están altamente regulados y protegidos, lo que reduce la presión social por comprar. Alemania es el único país de la UE donde la mayoría de la población prefiere alquilar, registrando solo un 47% de propietarios. Le siguen Austria (55%) y Dinamarca (60%) con las tasas más bajas.

OKUPACION ILEGAL.

A mi modo de ver, este es uno de los principales problemas responsables de la situación que vivimos. La indefensión del propietario hace que el proceso de desahucio se prolongue durante años y al recuperar la vivienda en la mayoría de los casos, se ha de afrontar unos gastos cuantiosos para convertir en un hogar la pocilga que han dejado sus moradores anteriores.

Esta indefensión tiene como consecuencia que muchos miles de propietarios, que podrían poner en el marcado su vivienda, se retraigan y con ello, aumenten la ya de por sí crónica escasez de hogares.

Y este problema, sin duda alguna, se debe a la inacción del gobierno central que de alguna manera anima y promueve este movimiento de extrema izquierda, tan solo para contentar a una parte del gobierno del que son socios y de paso, su electorado.

La mayoría de los países del entorno europeo abordan la ocupación con un enfoque eminentemente penal, rápido y de tolerancia cero, priorizando la restitución inmediata de la propiedad privada, mientras en España a cualquiera que tenga una vivienda – y no digamos si tiene más – se le tacha, cuanto menos, de avaricioso. Esta es la fórmula que ha encontrado el gobierno actual de no responsabilizarse en su obligación de construir viviendas y al mismo tiempo proporcionar una solución habitacional a quien lo desee, tenga derecho o no. En realidad, esta política de hechos consumados se parece bastante a una expropiación forzosa al más puro estilo comunista, como se describía en Doctor Zivago.

Así se gestiona la okupación ilegal en las principales potencias europeas

País

Plazo estimado de desalojo

Sanciones y penas de cárcel

Funcionamiento del procedimiento

 Alemania

24 horas

Hasta 1 año de prisión (2 años si hay violencia) y multas.

El propietario denuncia ante la policía; esta realiza el desalojo al día siguiente de constatar el hecho. Las casas desocupadas deben estar limpias por orden municipal.

Reino Unido

24 a 48 horas

Hasta 51 semanas de cárcel y multas de hasta 5.700€.

La policía tiene derecho a entrar a la fuerza en el inmueble si sospecha de okupación residencial sin necesidad de una orden judicial previa.

Francia

48 a 72 horas

Hasta 3 años de prisión y 45.000€ de multa.

Con el reciente endurecimiento normativo (como la ley Ripost para alojamientos), tras constatar la okupación, la prefectura dicta la orden y el desalojo se ejecuta de inmediato.

Italia

Rápido / Variable

De 2 a 7 años de prisión (endurecido recientemente).

Una reforma penal impulsada por el Gobierno agilizó la intervención policial de urgencia tras la denuncia, evitando los antiguos atascos burocráticos.

 

SALARIOS.

Un asunto nada baladí es el salario del que disponemos los españoles a la hora de poder alquilar, o comprar, o simplemente vivir decentemente. Hoy en día, sabemos de muchas familias en las que trabajan ambos individuos y tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Los salarios en España se sitúan en una posición intermedia dentro de la Unión Europea, notablemente por debajo de las potencias económicas del norte y centro de Europa, pero significativamente por encima de los países del Este. El salario medio bruto anual ajustado a jornada completa en España ronda los 32.500 euros, una cifra que se queda más de 5.000 euros por debajo de la media de la Unión Europea.

Comparativa general de salarios

El mercado laboral europeo muestra una enorme brecha geográfica y estructural:

 

País

 

Salario Medio Anual

 

Relación con España

Luxemburgo

~78.000 € a 81.000 €

Más del doble que en España

Alemania

~40.000 € - 45.000 €

Un 30% - 37% superior

Francia

~38.000 €

Un 30% superior

España

32.500 €

Punto de referencia

Grecia / Hungría

~17.000 €

Casi la mitad que en España

Bulgaria

~13.500 €

El más bajo de la UE

 

Trabajar en España supone ganar, en términos brutos, aproximadamente un 30% menos que en países vecinos como Francia o Alemania. Ocupamos el puesto número 15 de la tabla europea.

En cuanto al salario mínimo legal, España (situado en el entorno de los 1.381 € al mes en 12 pagas según las métricas armonizadas de Bankinter) se posiciona en la zona media-alta, muy lejos de los 2.700 € de Luxemburgo, pero a gran distancia de los mínimos de Europa del Este.

El coste de vida en España es inferior a la media europea. Al calcular el poder adquisitivo real, la distancia se reduce; por ejemplo, la capacidad de compra de un ciudadano danés es solo un 30% superior a la de un español, no el doble atendiendo a la diferencia salarial.

VIVIENDA PROTEGIDA.

En España se sigue construyendo Vivienda de Protección Oficial (VPO), aunque a un ritmo muy inferior al de hace unas décadas. En 2025 solo se terminaron 11.104 viviendas protegidas en todo el país. Durante el primer trimestre de 2026, se finalizaron 5.215 VPO (¡vive Dios que me espanta tanta grandeza!).

Al parecer hay un plan: El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030. Según él, el 40% de este presupuesto se destinará a la construcción de vivienda asequible, financiando tanto promociones públicas como proyectos de colaboración público-privada con ayudas de hasta 85.000 euros por vivienda. El nuevo modelo prioriza el régimen de alquiler. Además, las viviendas construidas bajo este nuevo plan estatal mantendrán su calificación de protegidas de forma permanente, evitando que pasen al mercado libre al cabo de unos años.

Pero como todo no podían ser buenas noticias, de nuevo nos topamos con El "cuello de botella" burocrático. Las licencias de obras gestionadas por los ayuntamientos sufren demoras que en muchas regiones oscilan entre el año y medio y los dos años, lo que ralentiza enormemente la salida de los nuevos inmuebles al mercado.

¿Y EN EUROPA? Pues en Europa hay grandes diferencias como se puede ver en el siguiente cuadro, pero es evidente que estamos a años luz de cualquiera de ellos.

Comparativa del Parque de Vivienda Pública en Europa

País

% de Vivienda Pública

sobre el total

Modelo Principal

de Tenencia

Estrategia de Protección

Países Bajos

30%

Alquiler social universal

Permanente (Gestionado por housing associations)

Austria

24%

Alquiler asequible/mixto

Permanente (Suelo municipal no privatizable)

Dinamarca

20%

Cooperativas y alquiler

Permanente y sin ánimo de lucro

Media UE

~9,3%

Predominio de alquiler

Variable según el Estado miembro

España

~2% - 3,4%

Históricamente Propiedad

Temporal (Desprotección automática tras unos años)

 

PROPIEDAD PRIVADA Y EL RESPALDO DE LAS LEYES.

El nulo respeto a la propiedad privada por parte del gobierno en materia de vivienda, como ha demostrado recientemente la VP del Gobierno Yolanda Díaz al afirmar “si hay que expropiar se expropia”, junto con la criminalización de los propietarios de esas mismas viviendas, configuran un entorno hostil alrededor de estas personas, a las que se les adjudica la responsabilidad directa de todos los males del sector como consecuencia de su insaciable avaricia y de su afán de ganar más y más dinero subiendo los precios del alquiler o dedicarlo a vacacional.

Algo parecido sucedía en la Edad Media con aquellas a las que se acusaba de brujería y terminaban en la hoguera.

Cuando así se apunta con el dedo desde las instituciones, olvidan – muy convenientemente – que el mismo gobierno es el que somete a una implacable persecución impositiva a todos los ciudadanos, en especial a los tenedores de viviendas. Olvidan, también, que todos los ministros disfrutan de varias propiedades inmobiliarias, que, al parecer, están fuera de la amenaza de ser expropiadas.

Como ya he mencionado anteriormente, si los propietarios tuvieran un respaldo legal que les garantizara tanto el cobro de sus alquileres como la rápida recuperación de su vivienda en caso de impago, con este simple hecho, los caseros pondrían en el mercado inmobiliario MILLONES de viviendas. En ese mismo instante, la ley de la oferta y la demanda ajustaría automáticamente los precios de las mismas, tal y como sucede con cualquier producto: a mayor oferta, menor precio. Eso convertiría en asequible lo que hoy, o no está en el mercado o está fuera del alcance de la mayoría por el precio. Sería una medida que daría sus frutos casi de inmediato. Pero claro, trasladaría al propio gobierno la responsabilidad de dar cobertura social a todos aquellos que no disponen de los recursos básicos y entonces les tendrían que dar cobijo y ya se sabe que, si no vienes en cayuco, en patera o a nado, se les hace muy complicado.

A nivel general, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estimó en su último censo detallado que en España existen 3,8 millones de viviendas vacías. Sin embargo, la inmensa mayoría de ellas están sin habitar por motivos estructurales (mal estado, necesidad de reforma, herencias bloqueadas o ubicaciones rurales sin demanda).

El impacto del miedo en las viviendas vacías

  • El porcentaje afectado: De acuerdo con los estudios de Fotocasa Research, menos del 3% de los propietarios en España mantiene una vivienda vacía.
  • El peso del temor: De ese pequeño porcentaje de viviendas cerradas, la desconfianza hacia los inquilinos y el temor a problemas como los impagos o la ocupación ilegal ha escalado hasta convertirse en el motivo principal para el 14% de esos propietarios (un porcentaje que prácticamente se ha duplicado en los últimos años debido a la incertidumbre normativa).

Traducido al volumen real en las zonas urbanas y de alta demanda (donde se concentra la crisis del alquiler), los expertos apuntan a que son decenas de miles de viviendas las que están retenidas exclusivamente por este factor. A esto se suma el fenómeno de los arrendadores que, en lugar de dejar el piso completamente vacío, deciden desviar sus inmuebles del alquiler residencial de larga duración hacia el alquiler turístico o de temporada para evitar los riesgos percibidos de la Ley de Vivienda.

INVERSIÓN Y RENTABILIDAD.

Otro de los mantras favoritos de quienes siempre están dispuestos a acampar donde sea y con el fin que sea, siempre que esté prohibido hacerlo, es aquel que dice: “prohibido especular con un bien que representa un derecho básico como la vivienda”. Esta es la máxima expresión de lo que acabo de mencionar en el párrafo anterior. La propiedad privada deja de ser privada cuando alguien decide que tiene más derechos sobre ella que el propio poseedor legal de la misma.

Intencionadamente, se colocan en la misma frase los términos vivienda y especulación y ya tenemos el mantra.

Según el DRAE, la verdad es que algunas de las acepciones del término “especular”, casi levantan más enconamientos que el original, siendo “traficar” el que más me llama la atención. Sin embargo, creo que la acepción que más se ajusta al asunto que estamos tratando es el siguiente: “Procurar provecho o ganancia fuera del tráfico mercantil.” De nuevo, la idea de sacar provecho o ganancia en relación a una vivienda alimenta el sofisma de que tal cosa no es ética y se intenta apoyar en la idea de que la vivienda es un derecho básico y de extrema necesidad. Ya, y el pan también y sin embargo hay gente que gana dinero fabricando y vendiendo pan. ¿Quiere eso decir que también vamos a expropiar a las panaderías?

Por el momento, en España es perfectamente lícito el ejercicio de la compra venta de viviendas, aunque hay miembros del gobierno y de quienes han sido miembros del Consejo de Ministros, que apunten a prohibir, recortar y cercenar ese derecho en base a una serie de exclusiones que, en definitiva, no son más que intervenciones de tipo comunista en un mercado, en este caso, el de la vivienda.

No se puede prohibir la compra de inmuebles a extranjeros, por el hecho de serlo; ni tampoco exigir que tengan que vivir en la vivienda que compran, como se ha podido leer estos días en distintos medios de comunicación. Esto último entra de lleno en una clara contradicción con la idea de permitir que supuestos españoles que no han nacido en España, no viven en España, no pagan sus impuestos en España y nunca han estado en España, puedan elegir quién va a ser el presidente del gobierno de España.

Es cierto que, hay muchos extranjeros que deciden adquirir un inmueble en España. Para lo que sea: segunda residencia, retiro permanente, alquiler vacacional, etc. Y es cierto que, al ser tantos, provenientes de toda Europa – países bálticos, Polonia, Hungría, Ucrania … - la demanda de vivienda crece, la oferta es insuficiente y todo ello hace que el precio del producto suba. Y dado que los sueldos de España – como hemos visto – no están a la altura del resto de Europa, esas condiciones nos coloca en una posición de desventaja en relación al resto. Pero esa desventaja no se soluciona con medidas intervencionistas al más puro estilo Estalinista. No se soluciona entorpeciendo el normal desarrollo del mercado libre, con medidas coercitivas. Eso convertiría a España en una especie de “corralito inmobiliario”, similar a lo sucedido en Argentina o Grecia con la moneda.

Además, y por si la lógica más elemental no fuera suficiente, la normativa comunitaria protege la libre circulación de capitales, lo que impide que un país de la Unión Europea prohíba de forma generalizada a un ciudadano de otro estado miembro comprar una vivienda. Así es que la idea de la cajera más lista de España, Irene Montero, de prohibir este tipo de operaciones, está prohibida por Bruselas, por cierto, donde ella tiene un escaño y, por tanto, debería saberlo. ¡Pobre!

Algunos países europeos como Dinamarca o Malta, contemplan ciertas restricciones a la hora de comprar SEGUNDAS RESIDENCIAS.  Fuera de la UE, países como Suiza o Andorra, han establecido ciertas normas restrictivas a la hora de adquirir una vivienda.

Dado que prohibir compras por nacionalidad viola las leyes de la UE, la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa propuestas regulatorias que no discriminan por pasaporte, sino por el uso de la vivienda y la situación del mercado local:

  • Se plantea abrir la puerta a que regiones bajo extrema presión residencial (como se debate intensamente en las Islas Baleares o Canarias) puedan limitar la compra de viviendas no habituales o segundas residencias.
  • Estas limitaciones solo se activarían si se cumplen criterios objetivos (como que el precio de la vivienda equivalga a una cantidad desproporcionada de años del salario medio local o que la demanda supere masivamente a la oferta)

 

Apuntes finales.

Cuando un país en el período 2018 – 2026 se ve en la obligación de ejecutar 275.000 desahucios, algo anda mal.

Cuando en el 2026 se han ejecutado 25.000, algo anda mal.

Cuando hay un déficit estructural de vivienda cifrado entorno a 600.000 cada año, algo anda mal.

Cuando cada año España recibe a 1,2 millones (brutos) de nuevos residentes, se crea un problema.

Cuando la construcción de nuevas viviendas se demora una media de entre 5 y 10 años por problemas burocráticos, algo anda mal.

Cuando faltan obreros cualificados en la Construcción con más de 2 millones de parados, algo anda mal.

Evolución de las denuncias por ocupación ilegal en España en los últimos años

El número de casos ha mostrado ligeras fluctuaciones, manteniéndose en un rango estable dentro del mercado inmobiliario español:

  • 2021: 17.274 denuncias (el pico más alto registrado)
  • 2022: 16.765 denuncias
  • 2023: 15.289 denuncias
  • 2024: 16.426 denuncias
  • 2025: 14.875 denuncias (un descenso de casi el 10% respecto al año anterior

Cuando en España hay 80.629 viviendas que han sido okupadas ilegalmente, en los últimos 5 años, algo anda mal.

No son fondos buitre. No pertenecen a grandes tenedores. Son casas de gente normal, que, al volver de la compra en el súper, o de vacaciones, o de prestar unos días a un amigo su casa, etc. se han encontrado en la calle y sin ayuda.

Los culpables no son los caseros que deciden poner su vivienda en vacacional por puro miedo. Ellos no son los culpables de poner alquileres altos. Ellos tienen que pagar hipotecas, impuestos, gasolina, comida, Hacienda… y tienen derecho a ganar dinero, del mismo modo que el panadero hace lo propio con el pan.

Los fondos buitre no se dedican a perseguir a ancianas para especular con su vivienda por muy bien situada que esté en Madrid.

El "Top 3" de los Fondos Inmobiliarios en España

  • Blackstone (Estados Unidos): Es el mayor casero y propietario privado de España. Entró con fuerza en el mercado español comprando miles de viviendas protegidas de la EMVS de Madrid y posteriormente carteras masivas de bancos como Catalunya Caixa o el Banco Popular. Gestiona su inmenso parque residencial a través de diversas filiales y Socimis (como Aliseda o Anticipa), acumulando un volumen cercano a las 20.000 viviendas en todo el país.
  • Lone Star (Estados Unidos): Ocupa un lugar clave en el podio tras absorber gran parte del negocio inmobiliario de entidades financieras españolas. Su operación más destacada fue la compra del 80% del negocio inmobiliario de CaixaBank (servicer Servihabitat incluido), lo que le permite controlar una cartera residencial superior a las 10.000 viviendas.
  • Cerberus (Estados Unidos): Es otro de los grandes fondos norteamericanos con mayor presencia en el sector de los activos adjudicados y carteras de deuda deteriorada. Se consolidó en España al adquirir la mayor parte del negocio inmobiliario del BBVA (a través de la división Anida) por unos 4.000 millones de euros, además de controlar otras plataformas de gestión de activos como Haya Real Estate.

 

Una solución urgente y eficaz pasa por asegurar a los caseros el respeto constitucional a la propiedad privada. Eso pondría en el mercado decenas de miles de inmuebles y a un precio asequible. De paso, reduciría el peso del vacacional porque se haría el camino inverso, ya que un alquiler de largo plazo y asegurado es mucho más ventajoso que el vacacional.

Construir de verdad viviendas, a un ritmo suficiente y con una burocracia simplificada. Del mismo modo que se destina un tanto por ciento a la Defensa, habría que hacer lo propio con la Vivienda.

Menos chiringuitos y menos ONG’s de pacotilla que sólo sirven para que unos viven como pachás.

Mejores condiciones salariales o lo que es lo mismo, menos impuestos a empresas y trabajadores.

 

 

© Carlos Usín.